25 oct. 2010

Amélie tiene 6 años como a toda niña le encantaría que su padre la cogiese en brazos de ves en cuando. Pero el solo tiene contacto físico con ella durante el examen medico mensual.
La pequeña desconcertada por esta intimidad decepcional no puede impedir que su corazón lata con fuerza. Por eso su padre la cree victima de una anomalía cardíaca, a causa de esta ficticia enfermedad la niña no va a la escuela y es su madre quien hace de profesora.
Privada del contacto con otros niños debatiéndose entre el nerviosismo de su madre y el frío distanciamiento de su padre Amélie se refugia en un mundo imaginario inventado por ella. En él los discos de vinilo se fabrican como crepes y la vecina en coma de hace meses esta así porque ha decidido dormir de un tirón las horas que le restan de sueño en toda su vida.
El único amigo de Amélie se llama Cachalote por desgracia el ambiente familiar le ha vuelto  neuroasténico y suicida.[...]


Amélie no tiene novio, lo intentó una o dos veces, pero los resultados la desanimaron. En su lugar Amélie ha cultivado un gusto por los pequeños placeres, como: meter la mano en un saco lleno de legumbres, romper la capita de azúcar caramelizado de una crema catalana con una cuchara, verle la cara en la oscuridad en el cine a la gente, lanzar piedras en el canal de San Martín o tratar de adivinar cuántas personas hacen algo en un determinado momento.

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