28 abr. 2011

¡Camioncito!,¡ hombrecito!,¡ machito!, ¡lesbiana!, ¡ahombrada!, ¡tortillera!.

Todos apuntaban que la chica más ruda del curso tenía tendencias lésbicas, pero para muchos fue una gran sorpresa saber que la más damita de la sala de clases quería una caricia del mismo sexo.
 Observando por parques y plazas, percibo que las y los jóvenes han progresado en definir su sexualidad sin dificultad, pero por un momento, pongo en duda mi teoría imaginando que sólo tratan de figurar como algo “prohibido” o simplemente experimentar aquello tachado por lo social y ser más rebeldes.
 Siempre estigmatizamos lo desconocido para ponerle un seudónimo o definirlo para poder palparlo o entenderlo. La cultura mundial tenía cien por ciento plasmados estos conceptos y nos educaron con ello, además de decirnos que eso era malo, como decirle a una guagua “¡caca, eso no!”, pero hábilmente los medios de comunicación, al menos en internet, se están informando para así poder comunicar de una forma más objetiva y clara lo que es ser lesbiana, bisexual, homosexual, gay, etc. Eso creo… o tal vez vivo en un mundo paralelo saturado de irrealidades… que nadie me despierte…
 Películas, Pub, discoteca, música, libros, programas de televisión, seriales, chat, capítulos de Los Simpson, de South Park, Futurama, y muchos más son los que divulgan el tema sexual como una opción. El argumento ya parece gastado y deslustrado por estos programas que tratan de dar un enfoque educativo divertido, pero suele cometerse ese error minucioso que en vez de informar desorienta la sexualidad como una moda.
 Me fatiga ver que utilice este argumento sexual una modelo argentina, chilena, uruguaya, peruana, boliviana o de cualquier nacionalidad. Ella llega a un set televisivo revelando seudo secretos íntimos para ser más famosilla: “soy lesbiana, modelo y me involucre con ella” -¡uuff! cómo sube el rating en la televisión, y en ese instante miles de adolescentes desean ser como ella, anulando ciertos valores importantes de lo que es sentir de verdad el amor por algo que es realmente gustable, ya sea hombre o mujer…del mismo o distinto sexo… olvidan todo el núcleo importante de una relación centrándose en un modelo errado y manipulador de masas jóvenes… hay que tener cuidado con eso… después culpan a las lesbianas, gay, homosexuales, bisexuales, de una desvirtualidad mental del joven que vio a esa modelo obsesionada con el dinero y la fama.

* La autora es periodista, comunicadora social y técnica en turismo


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